Queremos que seas parte

Queremos que seas parte
Prometeo

¿Qué queremos? ¿Qué proponemos?

¿Qué queremos? ¿Qué proponemos?
La crisis histórica de la humanidad se expresa en su crisis de dirección revolucionaria.

Hace muchos años incubo la idea de impulsar un proyecto universitario dedicado exclusivamente a la Filosofía, como aquí se la entiende. Tal idea nació en Nueva York mientras escribía mi primera tesis sobre Filosofía de la Imagen y como decía el Ché: “Si no existe la organización, las ideas, después del primer momento de impulso, van perdiendo verificación, van cayendo en la rutina, van cayendo en el conformismo y acaban por ser simplemente un recuerdo.”. Hoy las vueltas del tiempo me hicieron pergeñar la estructura de una “Universidad de la Filosofía” que, esta vez, naciera libre de aquellos requisitos, no pocas veces odiosos, que suelen plagar a la vida académica en Filosofía y que suelen oscilar por ejemplo (según mi experiencia) entre lo “ideológico” y lo burocrático (de ida y vuelta), con frecuencia, confundiéndose. Me pasó muchas veces y le pasó a muchos colegas: frenos por todas partes, exámenes rutinarios, prejuicios teóricos, papeleo inclemente, petulancias doctorales y decepción galopante. Mala paga. La demagogia “a la orden del día” alimentada con oportunismo, clientelismo y reformismo. Mucha palabrería, calidad científica mercenaria, poco diagnóstico sobre las urgencias individuales y sociales y poca praxis filosófica comprometida con la realidad. Algo hay que hacer para librar a la Filosofía de ese fardo alienante.

Hay sed de ideas en todo el mundo. La crisis del sistema dominante en lo económico, lo político, lo cultural y lo social taladra los rincones más íntimos de la existencia y los pueblos se preguntan con mayor urgencia qué alternativas concretas hay que construir -cuanto antes- en sus luchas magníficas para no fallecer sepultados bajo los escombros de un sistema, decrépito e injusto, que no sabe cómo resolver sus errores, no sabe cómo frenar la miseria y las hambrunas que ha desatado, no sabe cómo detener el daño a los ecosistemas ni sabe como esconder los muertos que produce por desnutrición, por enfermedad o por guerras obscenas (obscenas por guerras y obscenas por mercantiles). Hay sed de ideas (no inanición de ideas) y nosotros, es decir un grupo de colegas, nos hemos propuesto crear un vertedero, con lo que tengamos, con lo que consigamos, con lo que contemos... para intentar saciar, con herramientas filosóficas, lo que podamos en nuestras condiciones. Estás invitado.

Ponemos en píe la “Universidad de la Filosofía”. Tres características y políticas: 1. Es una Universidad dedicada exclusivamente a la Filosofía y todo lo que se nos ocurra creativa y críticamente –en colectivo y bajo consenso- que puede significar esto. 2. Es una Universidad en construcción permanente, portátil, virtual y presencial, a distancia y cercana, obligada a mantener rigor teórico-metodológico crítico, revolucionario y científico, en vinculación directa con la realidad de nuestros pueblos y sus mejores luchas emancipatorias. 3. Es una Universidad libre y mundial, sin “reconocimiento de validez oficial”, sin burocracia y sin sectarismo. Somos de los que pensamos que "No se Necesita Licencia para Pensar" y eso no implica negación dogmática del trabajo que muchas instituciones oficiales hacen a favor de la Filosofía, aunque si pensamos que no tiene por qué ser el único formato.

Proponemos otro camino. Ya que decidimos ser una Universidad que elude el tránsito por esas burocracias que (intoxicadas con dilaciones por corrupción, por proteccionismo o por persecución ideológica) acreditan o confieren permisos para pensar, producir y enseñar la Filosofía, ideamos nuestrosistema propio de “validación” basado en buscar y producir respuestas concretas a una de las mayores necesidades de la humanidad que padece a estas horas una crisis mundial de dirección revolucionaria. Con todas la significaciones que esto implica. Ese es al "alma mater" de la “Universidad de la Filosofía”.

Dr. Fernando Buen Abad Domínguez

Rector-Fundador

http://universidaddelafilosofia@gmail.com

Conferencia en CIESPAL

Conferencia en Ecuador

Hasta Siempre Comandante

El de la "Comunicación" es un problema de Seguridad Regional

¿Hacia una Cumbre de Presidentes en Comunicación?

viernes, 1 de diciembre de 2017

En Defensa de la Educación (Nuestra)
Los derechos no se negocian
Fernando Buen Abad Domínguez
Rebelión/Instituto de Cultura y Comunicación UNLa
Incluso la burguesía, que alguna vez tuvo cierta sensatez endógena en su etapa revolucionaria, entendió la importancia Histórica y Cultural de consolidar estructuras coherentes para la de formación de los cuadros y las instituciones que irían a dar consistencia teórica y continuidad super-estructural al capitalismo. Incluso, ellos entendieron que los patrimonios históricos debían ser preservados y, aunque los interpretaron a su antojo y conveniencia, aceptaban un cierto carácter de inviolabilidad y conservación necesarios para orientar la formación intelectual de las clases sociales. Incluso a sabiendas de sus luchas irreconciliables. Así fuese en condiciones de desigualdad y exclusión sistémicas.
Pero algo les pasó. Una mutación “genética”, en las entrañas mismas de las luchas inter-burguesas, produjo su monstruo neoliberal que, muy velozmente, les ha carcomido lo que de más valioso tuvo la burguesía en campo de la Cultura y la intelectualidad, para reducirlo todo a un modo salvaje del comercio donde sólo importa endiosar mediocres y mediocridades para engordar cuentas bancarias. Los más ignorantes de las corporaciones se aliaron para devaluar y desacralizar incluso los “valores” más queridos por las burguesías -más diversas- incluso aquellas que no cursaron el antecedente histórico de las aristocracias. Gestaron el neoliberalismo como forma de la bestialidad y la barbarie capaz de sobrevivir desinteresado de la Historia, de los patrimonios y de los baluartes que representan, incluso para la clase dominante, adueñarse de la memoria cultural de los pueblos. Quedó todo reducido al amor por la usura desaforada.
Por eso avanzan como hordas taradas de avaricia, contra la educación que la propia clase dominante forjó con sus fundamentos ideológicos y sus paradigmas civilizatorios de clase. Avanzan y destruyen el suelo educativo que heredaron mientras escupen para arriba su saliva de ignorantes funcionales a las lujurias privatizadoras. Son incapaces de pensar su estupidez y para disfrazarla contratan intelectuales serviles para que les decoren la estulticia con sus ontologías del ego mercantil. Están destruyendo lo que su propia clase produjo y todo lo que pudo haber surgido en las refriegas históricas hacia la descolonización del conocimiento. Están destruyendo las bases y los cimientos. Se vende todo. Demuelen bibliografías y bibliotecas, aulas y paraninfos, éticas y estéticas. Se vende todo y nada importa. Se vende lo tangible y lo intangible, se vende la instrucción y se vende la educación. ¿Quién da más?
En ese mercadeo demoledor de la Educación se tiene, a cambio, la nada misma. Lo que llegan a proponer algunos atrevidos es el engendro parvulario de sus inteligencias minúsculas preñadas con el “estiércol del diablo” para inundar con saliva de miserables la vacuidad de sus argumentos, la miseria de sus “ideas” y crimen de lesa humanidad implícito en atacar con toda impudicia e impunidad el derecho fundamental de los pueblos a la Educación, pública, gratuita y libre, actualizada, dinámica y transformadora. Educación secuestrada por intereses de mercado, por parásitos de la ignorancia y por burócratas de las cuentas bancarias. El neoliberalismo es una debacle destructora que incuba aguantaderos de mercachifles, unas veces camuflados como “funcionarios públicos”, otras veces como “empresarios” que se adueñaron del poder para cumplir su epopeya nihilista ante sus espejos de nada. Con trajes de “marca” y risas falsas. Eso sí.
Hasta hoy, ninguno de los argumentos esgrimidos por las jaurías neoliberales que atacan el Derecho a la Educación, tiene sustento, prueba, ni lógica social alguna. Se trata de esperpentos inconsultos sacados de un manual de necedades donde reina por su estupidez la peregrina idea de que hay que convertir a la educación en un negocio done se rinda culto al productivismo burgués y el servilismo de esclavos. Sueñan con entrenar a los pueblos para que sean sumisos y eficientes desmemoriados que entienden el éxito profesional como resultado de odiar a sus iguales. Quieren siervos dispuestos a competir como fieras pero con modales de burócratas para consolidar una cultura universal de la hipocresía en el que sólo vale el dinero que se invierta en los bancos, en las casa, en los coches y en los trajes. Supremasismo de gerentes.
Y nos vienen con sus flatulencias intelectuales a imponer “evaluaciones”, auditorias, exámenes… diseñados por la mano de los amos que sólo ven en la Educación una forma de extorsión rentable para sacrificar la inteligencia de los pueblos, sacrificando su derecho educarse y su derecho a empoderarse socialmente con el saber que la humanidad acumuló y que es de propiedad colectiva. Así nos fue en Chile, en Perú, en Colombia por ejemplo.
Entendida como fuerza emancipadora la Educación está aun en pañales. Eso no quiere decir que no tenga orientadores conceptuales clave que se han constituido en base fundamental para consolidar una dirección revolucionaria en materia de Educación. Lo que no hemos consolidado es la fuerza social organizada capaz de hacer carne los idearios disponibles hasta ahora, para hacer de la Educación una parxis cotidiana de la descolonizarnos teórica y metodológica. Tenemos inoculados todos los manuales inventados por la ideología de la clase dominante para convencernos de el conocimiento es relativo, incompleto o imposible. Que la razón prima sobre la realidad. Que el individuo es más que el grupo y que el producto es mejor que el proceso. Positivismos, conductismos, estructuralismos, posmodernismos y, además, todo tipo de misticismos. Ha sido una historia extenuante que ahora remata con neoliberalismo.
No hemos visto lo mejor de una Educación emancipadora y revolucionaria garante de la libre maduración de la ciencia y garante, así, de una sociedad libre. Tal como Martí lo quería “ser culto para ser libre”. No hemos visto la unidad de todas las fuerzas sociales coordinada para defender una Educación liberada de toda amenaza de mercachifles y no hemos visto el libre desarrollo de la investigación científica capaz de proveernos la epistemología emancipadora necesaria en la praxis de la inteligencia sin limites de clase. Tenemos muchos logros, muchas bases y muchas experiencias extraordinarias pero las tenemos como archipiélago inconexo. Falta la unidad de todas esas partes hacia un todo dinámico que sea capaz de frenar con su movilización, la ofensiva neoliberal contra la Educación y sea capaz, sobre todo, de crear para esa Educación una situación revolucionaria inédita. Hemos de poder.

martes, 7 de noviembre de 2017

Políticas Públicas en Cultura y Comunicación
El poder de planificar la descolonización
Fernando Buen Abad Domínguez
Rebelión/Instituto de Cultura y Comunicación UNLa
Sin estar vencido el Estado burgués está agotado. En sus propias contradicciones el aparato jurídico-político ideado para configurar a las sociedades, con su ideología y sus herramientas “rectoras” de la acción pública y del Gobierno, todavía trata de defenderse imaginando innovaciones en materia de “políticas públicas” y pretendiendo una ciencia del Estado para darse sobre-vida bajo el modelo económico-social neoliberal de tipo “pos-estatal”. En semejante contradicción les urge una “nueva forma de gobierno” adaptada a sus estertores y agonías. El Estado burgués, que se supuso garante de derechos (Estado de Derecho) queda en la miseria de sí mismo con las tesis neoliberales que quieren desterrarlo de sus reinos y responsabilidades históricas. Se ahogan sus instituciones bajo la acción del “mercado” dispuesto a regir los destinos de la sociedad (con un Estado delgado o ausente) que desespera ante las crisis de gobernabilidad capitalista. Agoniza el Estado mientras “lo público” está más vivo. Cultura y Comunicación son factores demasiado serias para dejarlas en manos de los Gobiernos. Alerta con quienes se disfrazan de “independientes” para hacer de Cultura y Comunicación otro negocio. 
Una parte del problema es quedarse en la confusión de que las Políticas de Cultura y Comunicación (sin dividirlas) bajo el control del Gobierno, no se distingan de las políticas de Cultura y Comunicación públicas. El Gobierno, bajo el capitalismo, tiene por finalidad usar todos los medios para garantizar que no colapse “el sistema”. Vigilarnos para paliar los miedos de los poderes fácticos y vivir de eso. Pero hay iniciativas “públicas” como lo son algunos “Movimientos Sociales” empeñados en imprimir marcas históricas nuevas, democratizando los medios de producción cultural y comunicacional. Es indispensable estar alertas con los espejismos “democráticos” con que se camuflan las llamadas “redes sociales” (de propiedad privada) y su tecnología arrolladora. Diferenciarlos de los llamados “Sistemas de Medios Públicos” que suelen ser en realidad gubernamentales. Hay que tener cuidado con esta distinción teórica y práctica. Y no convertir los derechos -adelgazados por el neoliberalismo- en negocios.
Este no es un debate nuevo pero es un debate que crece en su vigencia. Especialmente cuando se agudizan las urgencias por encontrar modelos de lucha contra la hegemonía tecnológica y semántica y sus agresiones a los Estados Nacionales obedeciendo el dictado imperial de de Estados Unidos. Lo advirtió el “Informe MacBride”, en 1980, mientras denunciaba cómo los mercaderes de la información son los mercaderes de un sistema económico e ideológico en decadencia radicalmente contrario al empoderamiento de colectivo. Por eso es que urge tomar conciencia de la importancia de democratizar los medios de producción cultural y de comunicación. Impulsar una etapa nueva sin la exclusividad de la propiedad privada ni de la gubernamental. “Un Solo Mundo Voces Múltiples”.
Con independencia relativa de los Gobiernos los pueblos deben desarrollar y ejercer si derecho a la Cultura, a la Información y a la Comunicación, tienen que exigir su derecho y su responsabilidad a participación en la creación de otra Cultura y Comunicación. No hay democratización posible sin una actitud participativa y hay cada vez más conciencia de que el poder de la Cultura y la Comunicación no puede seguir delegado en Gobiernos ni Empresarios incluso cuando algunos Gobiernos han dado pasos revolucionarios o progresistas de gran significación para sus pueblos. Ahí, con más ganas. “No es lo mismo hablar de Revolución Democrática que de Democracia Revolucionaria. El primer concepto tiene un freno conservador; el segundo es liberador” Hugo Chávez. Urge ir a un Nuevo Orden Mundial de la Cultura, la Información y la Comunicación. Sin capitalismo.
Ya no es posible el debate sobre la Cultura y la Comunicación sin decidirse a tocar intereses ideológicos y económicos porque está en juego la identidad colectiva, la conciencia sobre la realidad y nuestro papel frente a ella. “En la demora está el peligro”. Especialmente porque el debate supera los intereses minoritarios de la actividad empresarial para hacer visibles los intereses colectivos en materia de Cultura, Información, Educación y esparcimiento des-mercantilizados. Ya no podemos caer en la trampa de pensar que defender una Cultura y una Comunicación emancipadas y emancipadoras depende principalmente de criticar la Cultura y la Comunicación mercantilizadas. Urge ir más allá. Asamblea Nacional de Cultura y Comunicación.
Dejar que sea el Gobierno el único responsable de la impulsar políticas de Cultura y Comunicación  es silenciar las voces “públicas” que hablan y luchan por democratizar con iniciativas activadas, en diferentes partes de mundo, y en las que se insiste en ampliar la participación de los pueblos y sus luchas en el uso de herramientas de Cultura y Comunicación sin tener que pedir permiso para intervenir. Esas movilizaciones son un indicativo de la fortaleza de los poderes sociales y de su carácter “Público” desde dónde se haca cada vez más urgente instruir “Políticas Públicas” sin tutelaje gubernamental aunque eso ni implique su indiferencia a los problemas de Estado. Es urgente des-colonizarnos.
Hoy está más claro que nunca que la lógica de alienación nace de la lógica de la guerra, especialmente de la Guerra Económica contra los pueblos y su adlátere la Guerra Ideológica. De lo que se trata es de planificar la des-colonización para ocuparnos de la Cultura y la Comunicación emancipadoras y sirvan, objetiva y mediblemente, al mejoramiento de la Justicia Social, las condiciones de vida y el desarrollo intelectual de los pueblos. No su esclavitud.
No podemos confiar, sólo en las “Redes Sociales” ni debemos fetichizarlas, aunque ayuden en muchas tareas emancipadoras. Solas no pueden producir los cambios. Eso no implica no usarlas, implica usarlas con un plan político, es decir un conjunto de “Políticas Públicas”, democráticas, participativas y comunitarias, hacia una geopolítica con formas de lucha social contra la desinformación ya que la Cultura y la Comunicación pública no son sinónimo de Gubernamental.
Con la democratización de las herramientas de producción cultural y comunicacional, en América Latina, y la multiplicación de los medios comunitarios, el fortalecimiento de los alternativos y la posesión de los Estados de nuevas bandas del espectro radioeléctrico, podemos enriquecer realmente los debates. La Cultura y la Comunicación deben ser una acción política democrática y democratizadora participativas. Y allí está el gran desafío. No hablar más de Políticas de Cultura y Comunicación confundidas (o reducidas) con acciones gubernamentales, pero tampoco abandonarlas porque de lo que se trata es de que los medios del gobierno sirvan a los intereses y necesidades de los pueblos. Nada menos.

viernes, 3 de noviembre de 2017

Víctor Hugo Morales
“Hombres que luchan toda la vida”. 
Fernando Buen Abad Domínguez
Rebelión/Instituto de Cultura y Comunicación UNLa

Salvo algunas voces atragantadas de odio, existe un consenso muy extendido de afecto sincero y respeto por la obra crítica, valiente e infatigable, del uruguayo enorme Víctor Hugo Morales. Su obra crítica al imperio mediático que infesta a los argentinos con ideología chatarra, tiene la columna vertebral de una estirpe humana y profesional que no abunda (por desgracia) pero que en su unicidad brilla cargada de mesura, inteligencia y puntería. No pierde el paso, no pierde el tiempo y no pierde palabras. Una lucha incesante, necesaria y muy poco valorada. Merece mucho más.
Nunca es fácil hablar de la obra viva de un hombre vivo, sin el peligro de parecer lisonjero o salamero. Pero es necesario correr el riesgo poniendo puntos sobre las “íes” porque se trata de contribuir a hacer visible una lucha abierta y transparente que es necesidad histórica y herramienta de combate. Víctor Hugo Morales es sin dudarlo, el referente más claro de la lucha contra el monopolio del Grupo Clarín en Argentina y todo lo que eso conlleva a la hora de ver, a fondo, sus nexos con la dictadura de Videla, su historia ensangrentada, cómplice de horrores y su presencia nefasta en todo episodio antidemocrático. Verbigracia el auto-confesado “Periodismo de Guerra”.
Morales es autor de una obra crítica, minuciosamente esculpida, en el fragor de su batallar que, en primera persona, ha desplegado una caballeresca de integridad y claridad fraguadas a la vista de todos y con el aplauso de muchos. Por eso es capaz de mirar como mira, con la frente alta y con la palabra ronca y profunda. Por eso, a galope tendido, editorializa diariamente su profesión de combate en las entrañas mismas de la nervadura mediática que se le pone a modo. Por eso “vela armas” de conceptos y se calza la armadura periodística que lo distingue cuando editorializa apasionadamente, y sin cansar el brazo que blande espadas contra el monstruo de mil cabezas que hoy depreda y abruma al pueblo argentino con los tufos fétidos del monopolio blindaje de mafias. No se trata de un “Quijote” iluso, de un aventurero solitario, de un héroe individualista. Se trata de un militante de la verdad que bebe las fuerzas nuevas de su lucha diaria en odres viejos. Eso lo hace más actual y más vigente. 
Aunque sus armas de combate incluyen la producción de varios libros, escritos con la inveterada dulzura del rigor argumental y lógico, tan poco frecuentes en nuestros tiempos, la fuerza de su palabra en vivo tiene el carácter del torbellino que amasa fuerza según avanza y no deja calamidad en pie gracias al método de la claridad y la profundar en bien de todos. Por eso uno de fortalece cuando lo escucha. Por eso tirios y troyanos reconocen en sus años de lucha, y en la calidad de esa lucha, un baluarte indispensable en el panorama de la critica inteligente que se pone al alcance de todos para que nos sirva a todos en la misma batalla a la que Morales nos invita y reclama. Diariamente.
Él es uno de esos casos magníficos que nadie puede reclamarse como hijo ni como discípulo. Es uno de esos guerreros indispensables que se toma el tiempo y el rigor para hacer saber a todos su generosidad en los matices, en las inflexiones, en los detalles… que no son sólo riqueza sólo de vocabulario, ni orfebrería de sintaxis, sino comprensión honda del tipo de batalla que se libra, contra quién se libra y lo que se pretende de ella. Es un gran guerrero experto en las artes de la esgrima verbal, pero mucho más que eso, es un hombre culto en plena batalla que sabe poner al servicio de la lucha su arsenal de conocimiento, su artillería de conceptos y sus trincheras de combate. Y eso se agradece mucho.
Para todo eso se juega el pellejo y paga los costos con particular aplomo y sabiduría. Vende sus libros y se toma revancha en cada cabeza que se abre y reconoce la importancia de las luchas en un país donde batallas así deberían haberse multiplicado por cientos, hace tiempo. Se juega la vida porque le pone lo necesario a lo que afirma. Nombres, datos, cifras… nada lo arredra si se trata de dar un paso más en un terreno escarpado y tapizado de emboscadas criminales. Su lucha no es un torneo de bádminton. Es una pelea seria y seca contra un monopolio y sus adláteres famosos, no por ser grandes personas auto-criticas y generosas, sino por ser cómplices de un negociado que ha pasado por encima de vidas, generaciones, gobiernos y luchas sociales. Así de macabro.
Pero de nada sirve focalizar la lucha como lo hace Víctor Hugo Morales sin apuntar, también, contra el modo de producción económica e ideológica que le da soporte y sustento a la maquinaria del “Grupo Clarín”. Y eso lo asume Morales que, una y otra vez, también explicita la crítica y la denuncia contra el capitalismo y su expresión vernácula de neoliberalismo colonial y latifundista. Y es que su batalla no es sólo contra la irracionalidad consustancial a la existencia de monopolios mediáticos, con sus desfachateces delincuenciales barnizadas con impudicia e impunidad seriales. Morales entiende que esa batalla le ofrece una plataforma desde donde ve con claridad el repertorio complejo de los temas que el monopolio tiñe con su poder de infiltración objetiva y con su poder para fabricar falacias y servidumbres mediáticas. La ideología de la clase dominante redactada (usando comunicadores serviles) por sus propios dueños. 
Sin ser un “lobo estepario”, sin ser un “Quijote”, sin ser un ariete solitario, Víctor Hugo Morales encuentra siempre la menara de hacerse parte de todas las luchas que están en marcha en un país golpeado inclementemente por las operaciones mediáticas burguesas y por sus laboratorios de guerra psicológica. Ahí donde los trabajadores emprenden luchas cruciales Morales encuentra el modo de hacerse parte de la lucha con aporte comunicacional que hoy es indispensable en toda batalla. Ahí donde le asiste la razón al débil, donde hay que reivindicar a las víctimas, donde haya que dignificar algo que pasa invisible y no debiera… Víctor Hugo Morales olfatea su lugar y su modo de ser aporte sin convertirse en la “estrella” y semejante ubicuidad, de lucha insuflada de modestia y pertinencia, es un valor que en la Guerra Mediática sabe a gloria y se convierte en entrañable. Eso, precisamente es esa lucha, eso es, exactamente, ese guerrero. Entrañable.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Cualquier cosa puede tener “Rating
Hipertrofia del “éxito” burgués
Fernando Buen Abad Domínguez
Rebelión/Instituto de Cultura y Comunicación UNLa
Basta y sobra con monopolizar los medios para imponer ciertas convicciones y gustos. Mecanicismos al margen. Esa es la herencia ideológica que han amasado los (sedicentes) “genios” del mercado mediático-informativo-publicitario y sus satélites encuestadores obsecuentes. Alguna vez el concepto dominante del “éxito” tuvo fundamentos en la búsqueda (frecuentemente falaz y fallida) de la “excelencia”. Así fuese sólo como entelequia estimulante de fantasías hegemónicas. Alguna vez el “éxito” de la clase dominante, en cantidad y en calidad, forjó requisitos conceptuales, científicos y tecnológicos que validaban cierta competencia y fundamentaban, con alguna seriedad, la vocación burguesa de premiarse entre ellos mismos. 
Pero la debacle “moral” de la clase dominante se aceleró con su crisis de sobre-producción y todos sus estándares de “éxito” se desplomaron desde dentro sin tocar las fachadas. Por eso, por ejemplo, siguen otorgándose “Premios Nobel” que se han reducido a estimulantes de mercado para vender libros o resucitar famas de talentos consuetudinariamente ignorados. Por eso no hay mérito científico, artístico o moral que importe cuando se trata de vaciar las bodegas cargadas con bagatelas ideológicas o tecnológicas de temporada. A ese fin se subordinan todas las fuerzas de propaganda mercantil, fabrican “fama”, “prestigio”, “virtudes”… lo que sea necesario para vender y vender lo que le urge a las empresas saturadas de sí, entre sí y contra ellas mismas. Crisis de sobre-producción.
Era de esperarse que los publicistas se convirtieran, también, en mercancía de ellos mismos y se vendieran como “solución” mágica para descongestionar las venas saturadas del mercado. Era de esperarse que inventaran las maneras de convencerse y de convencer a sus jefes, con dispositivos de “medición” para hacer pasar por inobjetables sus “éxitos” de ventas y, de paso, también convertirlos en mercancía. Inventaron que el “rating” es una forma confiable de medir la audiencia y, por lo tanto, el “éxito” de sus municiones ideológicas mediatizadas. Lo exhiben con orgullo, les sirve para discriminar, humillar o denostar todo aquello que a su parecer, o al parecer de sus jefes, no genere “rating”. Y pretenden, así, dar por terminada toda discusión. La dictadura del “rating”. 
Por cierto, “Rating”, “…anglicismo rating, según el Diccionario panhispánico de dudas (DPD…es innecesario, pues existen las formas hispánicas índice de audiencia o audiencia para referirse ‘al número o porcentaje de personas que siguen un medio de comunicación o un programa en un periodo determinado’. Se recomienda utilizar las voces hispánicas en lugar del anglicismo”. http://www.academia.org.mx/espin/Detalle?id=333 
Pero el asunto del “rating” como caballo de Troya del “éxito” (y viceversa) no es un asunto menor en el campo de batalla ideológica que es extensión de la Guerra Económica declarada contra los trabajadores. Con todo lo manipulado, a-científico, antojadizo y mentiroso que son los resultados cotidianos del “rating”. Con todo lo que tiene de “cuentas de vidrio” para hipnotizar empresarios incautos o anunciantes veleidosos, en el corazón del dispositivo ideológico del “rating” está la moraleja de que el “éxito” puede modelarse, y debe modelarse, al antojo de las urgencias mercantiles de un sistema económico que se ahoga en su propio modo de producción y en su modo de imponer relaciones de producción.
   Ser “exitoso” se convirtió en un problema aritmético y en un paraíso para el oportunismo de mercado. Es decir para el mercenarismo. Basta y sobra con estudiar en qué actividad es más urgente fabricar “éxito” para aliviar la hipertrofia mercantil del capitalismo y listo. Eso sueñan ellos. “Éxito” asegurado. Si hay mucho malestar social por la inflación, la especulación, la humillación y la represión, por ejemplo, hay que fabricar “exitosos” anestésicos deportivos, faranduleros y noticiosos. Si están quedándose en bodega demasiadas mercancías como electrodomésticos, ropa, automóviles o emprendimientos inmobiliarios…hay que fabricar “exitosos” productos crediticios, exitosos anuncios seductores, exitosas vulgaridades disfrazadas de “chiste”. Y listo, repítase hasta la náusea y será un “éxito” de mercado que mantendrá sedadas las angustias de los empresarios dueños del circo. Y probarán su éxito con muestras de “rating”.
Inyectar confusión, relativizar y mercantilizar el “éxito”, es una forma de violencia psicológica contra los pueblos. Es someter a las personas a valores y parámetros de poder, que jamás podrán ser alcanzados por personas comunes, a menos que acepte convertirse en cómplice de las “reglas”… y de las ventas. Se trata de la imposición cultural de normas que se infiltran en la conducta diaria y que determinan actitudes fundamentales a la hora de tomar decisiones cruciales. No pocos estudiantes eligen, por ejemplo, carreras universitarias, científicas, técnicas o artísticas, basados en un a idea del “éxito” modelada no por las necesidades colectivas, incluso ni por las necesidades individuales sino por las necesidades del mercado. No pocas decisiones diarias se derivan del “éxito” publicitado de ciertas marcas, de ciertas personas o de ciertos conceptos.
Eso implica convertir nuestras vidas en cajas de resonancia consumidoras compulsivas del oropel mediático que nos ha infiltrado su ideología del “éxito” y eso suele ocurrir sin consultarnos, sin considerarnos, sin enterarnos y sin respetarnos. Y con el pretexto de que hay otras cosas más “urgentes”, la mayoría de las fuerzas políticas otorgan ninguna importancia a estos temas y ningunean el calibre de estas ofensivas porque ningunean, o gustan de ignorar, las municiones mediáticas de la Guerra Económica. Y ese ninguneo lo venden con mucho “éxito”… y siguen cobrando sus salarios.
Es necesario estudiar científicamente cada una de las líneas de fuego ideológico que las oligarquías inventan para colonizar y recolonizar permanentemente a los pueblos. Es necesarios que el pueblo trabajador desarrolle anticuerpos para defenderse de las maquinas de guerra ideológica que hay inventado, entre otros, los que practican “periodismo de guerra” y con eso violan los derechos sociales fundamentales a la Cultura y a la Comunicación, liberadas de los yugos del mercado neoliberal. Es un delito de lesa humanidad subordinar a los pueblos a los caprichos comerciales de un sector que superpone sus intereses a los intereses de la comunidad. Que ponen el dinero por encima de los seres humanos, que imponen sus mercancías por encima de los valores, que imponen sus mercadotecnia por encima de los solidaridad colectiva y que imponen su idea mercantil del “éxito” como premisa normativa de la vida. Y eso es un verdadero fracaso para la humanidad.

lunes, 23 de octubre de 2017

Bolsas de Valores y Bolsas de Mentiras
Barbarie financiera e ideología perdurable desde (por ejemplo) el año 2008
Fernando Buen Abad Domínguez
Rebelión/Instituto de Cultura y Comunicación UNLa
Dicen que operan guiados por cierta “sensibilidad” de mercado y dicen que son el alma de lo que ellos llaman “economía” (es decir del secuestro de la riqueza que, en realidad, pertenece a la clase trabajadora) Dicen -ellos- (inversionistas y publicistas) que debemos creerles sus dichos y sus hechos como si fuesen voces confiables… como si fuesen “buenos muchachos”. Son los autores de los fraudes más escandalosos y de los “salvatajes” gubernamentales más vergonzosos, las “Bolsas de Valores” y las “Agencias de Publicidad” (con sus aliados en las “Agencias de Información”; los monopolios mediáticos y las industrias bélicas) despliegan su plumaje de poder dueños de todos los colores de la corrupción, la impunidad y la impudicia. Bajo el manto protector del gobierno de los empresarios. 
Se robaron sumas de dinero estratosféricas, desfalcaron a los gobiernos serviles, siempre listos a garantizar el rol del Estado oligarca como policía de la propiedad privada más sucia (¿recuerdas Obama?) Gobiernos que compraron, bancos, deudas y todo tipo de canalladas e inmoralidades para proteger a quienes manejan el mercado y a sus jefes. Les pagaron “seguros”, “retiros”, y todo tipo de “paracaídas” pactados como garantía de tranquilidad a la hora de fugar capitales y disfrazar el saqueo. Mientras tanto, el circo mediático oligarca fabricó los blindajes más inimaginables para dejar a salvo a los delincuentes millonarios conocidos y “desconocidos”.     
Su desfachatez, disfrazada de “hipotecas” basura, produjo un colapso de avaricia que ha dejado huellas hasta hoy maquilladas por la mano mediática del poder financiero y de la industria militar. Hicieron todo tipo bajezas para comprar el desastre a cualquier precio no importa si fue Bank of America, Barclays, o quien fuese. La orden fue salvar a los ricos a cualquier costo, literalmente. Eso lo han pagado los pueblos y con creces. Y todo esto ocurrió mientras hacían (¡También!) negocio de la propia “crisis” los expertos de Wall Street, sus secuaces mediáticos y la Reserva Federal yanqui que puso sin ruborizarse 12,6 billones de dólares para “estabilizar” al mercado. Eso es el 80% del PIB en 2007. Las consecuencias siguen presentes.
Hoy bajo las consecuencias de la brutal operación contra el precio del petróleo, provocarán seguramente que los salarios de los trabajadores caigan aún más, si no se frena el crimen de la fuga de capitales, la disminución de crédito, el freno a la inversión, y el aumento inducido de la inflación que incapacita a los trabajadores para vivir con una dignidad necesaria. En el circo de las jaurías burocrático-financieras, desreguladas como la “globalización”, sólo hay espectáculos de crueldad infinita contra los pueblos. Han quedado expuestas las transacciones y el ocultismo contable, los engaños de las “calificadoras de riesgo”, el despotismo de las burguesías cebadas por la impunidad de las cuatro empresas contables más grandes del mundo. Arthur Andersen y Enron, por ejemplo. No olvidar los desfalcos de la banca israelí-anglosajona (Jaliffe dixit) con inversiones en Wall Street y la City amafiadas con Moody’s, Standard & Poor’s y Fitch. 
Y la respuesta de los gobiernos serviles a tan descomunal asalto contra los trabajadores, de todo el mundo, es la desregulación gubernamental, la garantía de no auditar  y el seguro de fuga de dinero con las facilidades bancarias y policiales que se “requieran”. Todo tipo de garantías para perpetuar fraudes y depredación neoliberal, para cumplir con el “trabajo de Dios” como gustaban decir algunos referentes del crimen organizado bancariamente.  Y en cada episodio de tal drama está la mano mediática del reino israelí-anglosajón que opera su “invisible” guerra simbólica global para producir las joyas mediáticas estratégicas en cada uno de los países afectados. 
No basta con producir políticas y leyes para regular -o abolir- las armas de guerra ideológica o de dominación cultural y comunicacional. Los pueblos deben luchar por un Nuevo Oren Económico Mundial y un Nuevo Orden Mundial de la Cultura, la Comunicación y la Información que extirpen el cáncer de los dispositivos publicitarios colonizadores con que los 7 dueños del grupo israelí-anglosajón controlan las “imagen” mundial del capitalismo y su política de saqueo en todos los países. Es un tema prioritario en la agenda emancipadora porque es un verdadero desafío planetario del siglo XXI poder neutralizar y desactivar la Guerra Mediática desatada y maquillada en todas partes por el parasitismo ideológico de la industria bélica, la industria “mass media” y la banca israelí-anglosajona.
Para quienes todavía piensan que en los “Mass Media” no hay corrupción, sepan que la gran corrupción que el imperio expande a todo el mundo concentra intereses financieros de la banca israelí y su arsenal semántico que choca con las definiciones universales de justicia y humanismo porque anhelan aniquilar la libertad de expresión de los trabajadores, del derecho a informar y a ser informado suficiente y pluralmente.  
Entre las Bolsas de Valores y las Bolsas de Mentiras fluye una complicidad signada por intereses muy concretos paridos por  negocios traumáticas de los multimedia, para blindar, esterilizar e inmunizar las atrocidades perpetradas por el capitalismo y los muy neoconservadores comerciantes y banqueros coautores de las fechorías del 2008. Son, en suma, el mayor estafador del mundo cómplices de la ingeniería semántica que practica la maquinaria de publicistas y propagandistas, desde Lehman Brothers, que detonó el tsunami financiero global y saqueó 400 mil millones de dólares a Israel días antes de su quiebra. Las consecuencias siguen siendo terribles.
Esto depreda la vida de los seres humanos y del planeta para beneficiar los intereses patrimoniales imperiales. No nos cansemos de decirlo con mil maneras cada día más creativas. La base es una Guerra Económica y una Guerra Mediática que debe hacerse comprensible para desnudar a los encubridores del sionismo financiero y la cruda realidad de la explotación y el saqueo. No hay otro camino que escudriñar todas las pistas, sin dejar espacio impune, por más dolorosas que nos resulte ver, incluso nuestras debilidades, negligencias y cegueras. No sostengamos una lucha a ciegas y huérfanos de método. 

miércoles, 18 de octubre de 2017

Cárcel de Algoritmos
Otro encierro de las ideas
Fernando Buen Abad Domínguez
Rebelión/Instituto de Cultura y Comunicación UNLa
Ahora resulta, también, que los conceptos con que transitamos las “redes sociales” son, en virtud de los programas sensibles de la w.w.w., unas forma del encierro del cual “no se sale” porque es un encierro, digital, ideológico y comunicacional. Se trata de dispositivos ciber-sensibles capaces de enlazar y “circunscribir” redes o conjuntos de palabras (e imágenes) entre usuarios coincidentes, para crear marejadas de ideas encerradas en sus propios mantos semánticos. No sorprende tratándose de tecnología ideada por la burguesía para comerciar globalmente. E-Comerce le llaman.
“Del latín medieval algorismus, y este epónimo del matemático y filósofo persa al-Jwārizmī (الخوارزمي), a su vez llamado así por ser nativo de Corasmia. Compárese guarismo… Conjunto secuencial, definido y finito de reglas para obtener un determinado resultado en la realización de una actividad.” (https://es.wiktionary.org/wiki/algoritmo)
Se fabrican a destajo “trolls”, “fakes” y “bots” en cuanto reducto sea posible manipular sin ser visto. Son una plaga y una calamidad cuya trascendencia sólo comienza a ser vista según genere “inconvenientes por espionaje o por siembra de pruebas falsas luego de quedar, un mensaje, encerrado en cárceles con rejas digitales invisibles. 
Con los espejismo democráticos creados por internet, proliferaron argucias y vigilancias y a la información y crearon un caldo de cultivo descomunal infestado por dispositivos de control y represión semántica aplicados sistemáticamente para hacer negocios disfrazados de “política”. Cada día las evidencias se multiplican porque los usuarios reciben “la misma información” a pesar de estar en las más diversas “redes” y porque, más de una vez, los círculos en los que quedan encerrados son  puntos “ciegos” para neutralizar “movilizaciones” twitteras. Parece que sólo hablamos entre un “nosotros” creado artificialmente.
Por ejemplo. Hay dispositivos diseñados para analizar nuestra conducta semántica en el contexto de nuestros contactos. Eso lo demuestra fácilmente la publicidad que de inmediato nos inunda cuando escribimos, por ejemplo, un correo electrónico o un mensaje en las redes. La cosa empeora cuando decimos que nos ha “gustado” algo en especial. Una cuenta, una concepto una imagen…entonces los algoritmos se adueñan de nuestros “espacios” virtuales para dejarnos encerrados en lo que ellos consideran el mundo de nuestros “pares”. Todo eso sin consultarnos.
Somos víctimas de publicistas y de servicios de inteligencia sin saber exactamente cuál es cuál, o cómo se diferencian. Con sus algoritmos ellos dan mayor importancia a los conceptos y núcleos que creen fiables y enlazan a webs de espionaje de datos con mentiras, informaciones manipuladas, rumores y calumnias para favorecer (especialmente) la difusión de noticias falsas y la creación de prisiones algorítmicas ideológicas. Imponen su visión del mundo encerrándonos y alejándonos de aquello que cuestiona sus ideas. Es un impacto invisible de la tecnología que fabrica burbujas ideológicas con algoritmos capaces incluso de intervenir contenidos emocionales e hibridarlos con las noticias falsas con otros algoritmos capaces de detectarlas y difundirlas mejor en sectores de usuarios más sensibles a esa fórmula que a su vez han sido encerrados en calabozos digitales a medida con base en el “big data”.
Hay “usuarios” que se han hecho adictos voluntariosos a las noticias no veraces. Con algoritmos se rastrea y se enlaza  la proclividad de algunos que ya no necesitan del engaño porque se auto engañan y crean feligresías de la falacia como expresión de un estado alterado de relación con la realidad y como ejemplo de una “cultura” basada en patologías informativas de nuevo género que son mutaciones semióticas en un campo de lucha plagado con infecciones ideológicas muy letales. 
Para combatir ese delito de lesa humanidad, nos urgen, por ejemplo, grupos de investigación multidisciplinarios que aborden este problema como un problema de Cultura y Comunicación íntimamente relacionado con problemas de salud mental y saludo pública en general. Habría que revolucionar la producción de los algoritmos para que en lugar de encriptar su origen y sus fecha de creación ayudaran a garantizar la veracidad de una información, su responsabilidad social, sus autores, sus usos y sus intereses de clase con precisión de datos y códigos éticos con diferenciación entre informar y opinar. 
Que las máquinas no decidan qué “verdades” debemos conocer ni con qué “círculos” de usuarios debemos ser enclaustrados para que terminemos hablando entre “iguales” bajo la lógica de que somos colectivos de consumidores promedio con modos de pensar “similares”. Porque ese es el negocio tarde o temprano. Para vendernos libros religiosos o “progres”, para vender este o tal tabaco, para un vestuario u otro… para encajarnos un dispositivo ideológico, electoral, dogmático o consumista. 
 Los algoritmos de mercado (mercadológicos) constituyen una forma de la “inteligencia artificial” diseñados para agilizar las ventas de toda la chatarra burguesa que circula en el “e-comerce” y no solamente el espionaje para la represión física e intelectual. Incluso Google y Facebook han reconocido el uso y el abuso de los algoritmos y ya han ideado lavadoras de conciencia burguesa que se sustentan en una pretendida actitud ética en el manejo de información. Pero siguen espiando y vendiendo la información básica que la dictadura del mercado necesita para vaciar sus bodegas y saturarnos con crédito bancarios hasta la asfixia. Consumismo barnizado veracidad de publicistas. 
También el modo de producción tecnológica debe ser escrutado en el contexto de la Guerra Económica que la burguesía ha desatado para dominar las relaciones de producción y todos sus campos emocionales. Necesitamos una revolución cultural que además de combatir la producción, distribución y consumo de informaciones falsas, consolide el derecho social a la Cultura, la Comunicación y la Información emancipadas y emancipadoras. Que habilite a los pueblos a controlar directamente la producción de la tecnología en sus “hardware” y en sus “software”. Revolucionar la producción de los algoritmos para garantizar un proyecto de igualdad e integración hacia una alfabetización mediática capaz de ayudar a desarrollar tecnología soberana y habilidades pertinentes para democratizar la producción de la información. De inmediato.

miércoles, 11 de octubre de 2017


Cultura, Comunicación, Tierra, Trabajo y Capital
Factores (también) de la producción y de las relaciones de producción.
Fernando Buen Abad Domínguez
Rebelión/Instituto de Cultura y Comunicación UNLa 
Es descomunal la presión que ejerce el neoliberalismo para (a su modo) “borrar del mapa” al Estado con sus responsabilidades frente a la Cultura y la Comunicación. Se despliegan ataques de todo tipo contra las Políticas Gubernamentales incómodas y se desata todo tipo de argucias para aniquilar cuerpos legales en los que el papel de Estado, en condiciones de cordura, es inexcusable e indispensable. Mayormente la agresión ideológica es un refrito nauseoso del liberalismo económico inspirado en la “auto-regulación” y el “dejar hacer, dejar pasar” de comerciantes irresponsables, ignorantes y avariciosos. Como en el 2008.
Por aquí y por allá se filtran -e infiltran- los ideólogos del “libre mercado” cultural y comunicacional. Van y vienen febriles con su jerigonza mercadológica disfrazados, una vez como profesores y otras como funcionarios; unas veces como “cultores” y otras veces como predicadores. Se trata de llenar todo resquicio, todo hueco, todo vacío que por descuido, por confianza o por negligencia se dejó o no se actualizó, para fijar socialmente la “intrascendencia” del Estado, democrático y en transición, respecto a la Cultura y a la Comunicación. Factores de la producción y de las relaciones de producción.
El neoliberalismo que es (también) un cáncer para el capitalismo, que opera en su interior como una pústula infecta, imposta su repudio de coyuntura contra el Estado burgués y lo obliga a retirarse (ficticiamente) de tareas fundamentales para dejar manos libres a los comerciantes más inescrupulosos. Eso ya ha tenido consecuencias muy terribles en el campo de la salud, de la vivienda, de la educación y avanza inclemente sobre los espacios profundos de la subjetividad para estancarse como “nueva forma de cultura” basada en el abandono, en el vacío de derechos y de responsabilidades. 
Se trata no sólo de extirpar la figura del Estado como convenio macro para las relaciones de producción. Se trata de desaparecer los derechos, desaparecer las garantías y desaparecer las responsabilidades. Es el reino del desamparo y del “sálvese quien pueda”. El neoliberalismo cultural y comunicacional no es más que la ley de la selva en materia de principios, valores y contratos sociales. Es la jerarquización de la desacralización boba. Es la dilución de la identidad y de la Historia a cambio de un mundo regido por el mercado y donde de nada sirven la experiencia, el conocimiento o la planificación si no ha de estar atada a la compra venta acelerada y masificada. El mérito supremo consiste en vaciar las bodegas saturar los mercados, vender, vender y vender para volver a vaciar las bodegas. En ese escenario ¿Para qué sirven la Cultura y la Comunicación como las hemos conocido hasta ahora? ¿Y el vínculo de la Estética con los factores de la producción?. 
Pensar el Estado sigue teniendo una importancia transicional especial, tanto en el aspecto teórico como en el aspecto político práctico. El ataque del imperialismo se acelera en un mundo infestado por negocios bélicos y avanza una fase nueva de opresión monstruosa contra la clase trabajadora en todo el planeta. Se acentúa cada vez más el modelo de monopolios  en proporciones cada vez mas monstruosas. Los países “serios” sólo son presidios fabriles y militares para los trabajadores. Y mientras tanto las armas de guerra ideológica llamadas “medios de cultura y comunicación” producen horrores y calamidades. 
Más que nunca el reformismo hace de las suyas y se disfraza de todo lo que puede  como carnaval imperante en los partidos oficiales y no pocos “movimientos sociales” del mundo entero. Incluso algunas fuerzas de la “izquierda” sólo se distinguen por su conducta lacaya obediente a los  intereses de la burguesía nacional, sino, precisamente, a los intereses de su Estado. Y la guerra del neoliberalismo es, precisamente, una guerra por la “desaparición” fingida del Estado y tras ella el reparto del botín. La lucha por arrancar a los pueblos las instituciones obligadas a defender sus derechos  es con el neoliberalismo una moda burguesa infestada con prejuicios de clase que odian al “Estado” por cuanto pueda implicar de defensa de los pueblos. Es imposible comprender la Cultura sin la Tierra ni el Trabajo sin la Comunicación.
Es preciso fundamentar una teoría científica nueva sobre Estado, ir directamente a los núcleos más olvidados o tergiversados por el reformismo y el neoliberalismo y trazar desde ahí el lugar de la Cultura y la Comunicación como factores decisivos de la producción en todas sus escalas y no como elementos decorativo o de entretenimiento. Ahí veremos la importancia de una revolución científica que comprenda a la Cultura y a la Comunicación como derechos generadores de derechos en la dialéctica de las responsabilidades sociales para un Estado gobernado democrática y participativamente por el pueblo, o dicho de otro modo, por la clase trabajadora. Democratizar Tierra, Trabajo, Capital, Cultura y Comunicación.
Así, una Revolución Científica capaz de ofrecer un modelo de Estado liberado de las dictaduras del mercado burgués, permitirá comprender a la Cultura y a la Comunicación como factores de la producción que al mismo tempo son factores de las relaciones de producción que pueden habilitarnos socialmente para una batalla decisiva contra las formas del coloniaje ideológico que nos han infestado en las décadas recientes (1945-2017) guerra imperialista. Está en la base de esta idea el desarrollo de la revolución socialista y el papel que le asigne al Estado según su desarrollo histórico y eso posee no sólo una importancia política práctica, sino la importancia más profunda como fuerza emancipadora de las masas qué deberán perfeccionarla para liberarse, en un porvenir inmediato, del yugo del capital sobre los seres humanos.
No podemos tener una actitud evasiva con las relaciones entre la transformación del mundo y el Estado, porque eso favorece al reformismo y al oportunismo, tampoco se puede tener una actitud hipócrita y mucho menos una actitud idólatra. El Estado, tal como lo hemos visto, puede plagarse con toda clase de parasitismos y, sin asegurarnos de que se comporte como un motor emancipador afirmado en políticas y leyes descolonizadoras, puede ser la peor prisión de espíritu de la que se han escrito (y visto) horrores a granel. En todo caso estamos obligados a producir teoría y ciencia pertinentes al cometido de garantizar desde el Estado transicional y participativo de todo cuanto lo involucre -y de sí mismo- hasta donde sea útil. Eso incluye la tarea de idear teoría y práctica para su disolución tan pronto lo decidan las sociedades que alcancen semejante desarrollo. Ojalá pronto. Mientras tanto hay que frenar la aventura criminal del neoliberalismo contra la humanidad. 

Libros de Filosofía

Semiosis Insurgente

Filosofía Beligerante para la emancipación (Permanente)

Fernando Buen Abad Domínguez
Herencias que el Capitalismo quiere hacer invisibles

Diagnóstico Sucinto

13 factores (al menos) determinantes del escenario alienante actual:

1. Depredación salvaje de las condiciones laborales mundiales.

2. Recrudecimiento acelerado de las agresiones imperiales: saqueo, explotación degenerados.

3. Destrucción galopante de los ecosistemas, las tierras de cultivo, los cielos, los ríos y los mares…

4. Guerra Mediática y Terrorismo Mediático monopólicos.

5. Guerra simbólica de baja y alta intensidad para la sumisión y la enajenación.

6. Reino de la mediocridad, de la estética burguesa y sus mercancías ideológicas para la represión.

7. Recomposición militar del imperio: Bush, McCain sus siervos y “el destino manifiesto de la IV Flota”[1]

8. Reformismo desesperado y cinismo fascista como alimento de los peores fraudes.

9. Exacerbación del odio burgués contra la clase trabajadora.

10. Nazi-Fascismo inoculado en la educación y academicismos para la inmovilidad.

11. Barbarie, miseria y violencia demencial para contra los pueblos expulsados por el hambre.

12. Oscurantismo, superchería, creacionismo, irracionalismo, fanatismo, fundamentalismo…

13. Crisis alimentaria, Crisis educativa, Crisis de vivienda, Crisis sanitaria, Crisis migratoria.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=70469

Algunas Matemáticas del Hambre

Si tomamos en cuenta los precios internacionales de los alimentos para este mes que según la FAO son de USD 1.055 la tonelada de cambures, 4.144 la tonelada de carne bovina, 425 la de arroz, 1.692 el pescado, 2.062 el pollo y 345 el trigo. Si calculamos por ejemplo una dieta promedio de 150 gramos de cambur, 150 gramos de res, 200 de arroz, 100 de pescado, 200 de pollo y 200 de trigo, la alimentación de una persona por un día tendría un costo de USD 1,52 y asumiendo que la preparación de estos alimentos dupliquen el costo, estaríamos por el orden de los 3 dólares por persona al día, considerando la más ineficiente forma de distribución. Extrapolando, alimentar a 10 millones tendría un costo de 30 millones de dólares al día. Estos datos pueden ser consultados en http://www.fao.org/economic/est/statistical-data/est-cpd/en/.

La FAO ha declarado en emergencia dos regiones del sur de Somalia, casi 4 millones de personas requieren atención urgente, mas 10 millones podrían estarlo en las próximas semanas.

Por otro lado, leo en http://tinyurl.com/3vk8lfn que los estadounidenses han gastado solo en Libia 715 millones de dólares, sobra decir que en cosas para matar gente, unos 24 días de comida para 10 millones de personas, eso sin contar los más de 10.000.0000 millones que ha costado la guerra en en Afganistán. Cualquier cosa que diga de aquí en adelante será mi opinión. La cual no interesa en este momento.

Publicado por JeanPier en 10:15

http://camaradaraskolnikov.blogspot.com/


Filósofas

Filosofía Latinoamericana