Ayotzinapa: la memoria y la lucha
No te olvides de recordar
Fernando Buen Abad Domínguez
Rebelión/Universidad de la Filosofía
Hoy esta bien claro que uno de los frentes de
batalla más duros, desequilibrados e injustos es la lucha contra todas las estratagemas que la burguesía inventa
para ahogarnos en olvido. Nunca como hoy la burguesía mexicana sintió urgencias
tan cruciales por embriagar con des-memoria los horizontes de los horrores más
recientes y resentidos. Jamás como ahora hubo urgencia oligarca desesperada por
borrar -a toda costa- los hechos y los dichos que inflaman la conciencia desde
abajo y desde muy hondo. Nunca como hoy se desplegó una guerra de exterminio
contra los hechos, contra la realidad y especialmente contra los 43 de
Ayotzinapa, contra sus padres, contra los estudiantes normalistas… contra un
México ensangrentado, humillado y en pie de lucha. Lo tenemos en mente.
Usan todo tipo de lejías -objetivas y subjetivas- para lavarnos los cerebros, para
anestesiar los rastros de los hechos aturdiéndonos con sus noticieros, con su fútbol,
sus pachangas faranduleras, sus escándalos de corrupción, sus amasiatos, sus traiciones
y sus parafernalias electorales fraudulentas… todo impregnado con su ofensiva mediática
de la crueldad más despiadada. Hemos visto aberraciones inenarrables en los que
el ansia de imponernos el olvido muestra su monstruosidad con desvergüenza
total. Silencio, ninguneo, burlas, bloqueos, patadas, palos y bofetadas… no hay
límites en un gobierno represor y terrorista que en su desesperación reprime y
asesinan a los trabajadores, a los comuneros, a los maestros… y pretende que
mañana salgamos a votar alegremente por los partidos hegemónicos de la
estulticia.
Hemos visto como erigen ellos los monumentos más
bochornosos al olvido de los mineros, de los estudiantes, de las mujeres, de
los obreros… del proletariado mexicano todo; hemos visto la dictadura del
olvido ensañándose contra la vida diaria de los pueblos y contra sus luchas
históricas. Padecemos los más terribles estragos del imperio burgués del olvido
convenenciero contra la memoria honda y poderosa de los pueblos… es decir contra
la vida misma.
Hoy las tácticas burguesas para inocularnos el
olvido buscan el premio de los votos. Quieren limpio el paisaje político y lo quieren cómodo para asestar el
golpe seco del hurto electoral. Quieren que olvidemos su desprecio y sus
maltratos, que olvidemos nuestros valores y olvidemos nuestra dignidad… que
olvidemos cuánto nos cuesta la pachanga obscena de sus negociados. Quieren
embrutecernos con ese olvido suicida que nos convierte en nada y nos convierte en
amasijo de carne extenuado barnizado con desprecio. Quieren que olvidemos todo,
quieren derrotados también por el olvido que es un arma de la ideología de la
clase dominante para borrar de nuestras cabezas y corazones la ira, el dolor y
la conciencia de la lucha.
El olvido que quieren imponernos es una forma de
agresión y de violencia que, por lo general, implica medios y modos represores verbales
y psicológicos, es una máquina de desprecio serial convertido en fanatismo de
terratenientes, empresarios, banqueros, clérigos y burócratas… impregna los
reinos de la mercancía y sus estercoleros axiológicos. Es el olvido que nos
inyectan para hacernos individualistas y hacernos consumistas de sus mercancías
chatarra y de su ideología chatarra. Ese olvido que quieren imponernos es una
fábrica de “inexistentes”, un sistema de extinción, de nulificación y de derrota
para que olvidemos escatológicamente todo y comience de nuevo, cada día, la
tarea de exterminarnos luego de saquearnos y explotarnos. No lo olvidemos. ¡Vivos
los queremos!

No hay comentarios:
Publicar un comentario