Diplomacia de Mercaderes y Gatilleros
La guerra por los mercados y los salones de los cancilleres.
Fernando Buen Abad Domínguez
Rebelión/Universidad de la Filosofía
Toda esta violencia desaforada no es más que avaricia de oligarcas
peleando entre sí y contra los pueblos. Es el capitalismo el obstáculo
principal para una diplomacia entre iguales. Nada, que no sean los empresarios
y los terratenientes, impide que el mundo afirme un plan de relaciones
equitativas, justas y racionales para salvar a la humanidad de la explotación
de los trabadores y del saqueo de recursos naturales; del flagelo belicista y
la depredación del planeta. Buena parte de las operaciones diplomáticas
comienzan siendo enclaves de guerra mercadológica y guaridas de mercachifles
caros. El mundo necesita con urgencia un plan internacionalista revolucionario para
frenar la violencia y para la defensa de la vida buena. Todo lo demás es
demagogia.
¿Qué diplomacia es respetable si se acepta que, “bajo la mesa”, se tallen los naipes de los terratenientes y de los capitales financieros que son
el interés crudo y verdadero detrás del palabrería legaloide? Ese juego “bajo la mesa” lo determina todo, en un enredo
milimétricamente planeado para hacer invisibles las fuerzas verdaderas que
dominan al mundo de manera imperial. Han hecho de la diplomacia un campo de
batalla armado con espejismos: “convenciones”, acuerdos y declaraciones, a cual
más, piezas rabiosas de ficción literaria
para ahogar en saliva a la realidad. Y luego brindan con cócteles lujosos.
La diplomacia burguesa hace invisible, con sus “acuerdos intencionales”,
la enorme violación del derecho internacional que ocurre ante nuestras narices.
Hemos visto, durante décadas, cómo se imponen las reglas burguesas de la
diplomacia disfrazando el conflicto capital-trabajo con soldados de todo tipo,
camuflados incluso como yuppies, para
imponer con arrogancia las condiciones de la explotación y el saqueo, comenzando
por negar su existencia con toda impudicia, e impunidad, y de inmediato recompensarlos
con cuentas bancarias suculentas, medallas, cargos públicos, doctorados y
premios Nobel. Todo esto es una
forma de la guerra encubierta con trajes finos y “buenos modales” para que en
las fotos salgan las sonrisas que esconden la sangre, la miseria y la
degradación a que es sometida las clase trabajadora. La obscenidad desatada.
Por eso a la diplomacia burguesa le han dolido tanto, por ejemplo, los wikileaks y la divulgación del entramado
de espionajes perpetrado por Obama. En el saqueo de información se cifra una de
las estrategias de guerra del capitalismo que, en sus luchas inter-burguesas,
desarrolla armas de espionaje cibernético no contentas con robar datos sino que,
además, infectan los “sistemas” para inutilizarlos o para someterlos a
manipulaciones en las que toda la información que se procesa es transferida,
soterradamente, a bases de datos espías. Han infectado a miles de “sistemas” en
todo el orbe y, en el corazón del modelo de saqueo informático, están los más
preciados recursos naturales comenzando por el petróleo, el oro, el gas… las
tierras fértiles y, principalmente, la mano de obra barata o regalada. Crean
becas de cooperación y organismos internacionales de investigación. Roban
cerebros y los domestican para el saqueo.
Entre las formas encubiertas del poder de ataque que la diplomacia
burguesa despliega está, además de “lo militar”, el dinero. Compran funcionarios,
mass media -y siervos en general- para
usarlos como operadores que, a su vez, compran empresas, compran ciudades, compran
ejecutivos comprometidos, artistas de la corrupción. Esté donde esté, la
diplomacia burguesa, aunque se de baños de pureza y patriotismo, opera como
ejército para sobornar y chantajear con todos los métodos posibles y utilizan,
si fuese necesario, al “crimen organizado” -la DEA lo sabe- como una
herramienta más para mantener el control y disciplinar a los países. Ver el
caso de México.
El imperialismo, especialmente desde USA (la industria bélica más
grande del planeta) avisa que incrementará su presupuesto y sus negocios militares[1]
y con eso acelerará el “desarrollo” de sus fuerzas diplomáticas (las propias y
las de sus aliados cómplices también). Uno lee entre líneas cómo “desarrollará”
su “seguridad” atacando de manera mucho más sofisticada
y de una manera mucho más amplia, poniendo énfasis en “objetivos” como el
ataque a la conciencia de los pueblos, por ejemplo, con miedos, zozobras y
terrores vía mass media.
Todo ese “desarrollo” le “exige” al capitalismo formas de la guerra
renovadas como la llamada “Guerra Híbrida”[2]
o “Guerra no Lineal”, enriquecida en su “poder de disuasión” comenzando por la
táctica de la “diplomacia” como la burguesía la manipula. Porque, en algunos
casos -ya a la vista- no se necesitarán ejércitos regulares y bastará con
imponer presidentes peleles con muchos amigos en las embajadas de imperio y sus
aliados.
El viejo glamour del mundo
diplomático burgués agoniza. Para bien de los pueblos quedó al desnudo la trama
de operaciones y deslealtades planetarias que se operan desde las cancillerías
y sus embajadas. Quedó al descubierto cómo reptan los señores diplomáticos,
bajo el fuego oropelado de sus protocolos y sus convenciones, llevando en el hocico la presa de los intereses
mercantiles, energéticos e ideológicos. Quedaron al desnudo los intereses de
una parafernalia de los negocios oligarcas, vestida con trajes elegantes y
degustadora de vinos caros y champagne, que viaja por el mundo inyectando
saliva cultivada en los más caros alambiques de la traición contra los pueblos.
No nos vengan con acuerdos o teorías
diplomáticas novedosas. La única diplomacia respetable y nueva está naciendo de
la lucha internacionalista de los pueblos revolucionarios dispuestos a terminar
con el capitalismo. Eso es otra cosa.
[1] Release of the National
Defense Panel report, “Ensuring a Strong U.S. Defense for the Future” http://www.usip.org/publications/release-of-the-national-defense-panel-report-ensuring-strong-us-defense-the-future
[2]
http://www.alfredojalife.com/ukraine-russias-new-art-of-war/

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